y todo ese amor es la verdad de mi propia desgracia, es la vuelta de las cosas malas que eh hecho a lo largo del camino, en el deje mis huesos y mi verdadero yo. En el deje toda la comprensión y confianza que pude sentir por alguien.
Esa frialdad que teníamos al besarnos, fue mi gran castigo, mi gran delirio, y ahora volteo y espero verte con una rosa amándome, pero ya ni de los sueños se crece.
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